Las noticias falsas: el otro virus de la pandemia

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Por Marta Merino.

Cuesta más desmentir un hecho que inventarlo. Debemos partir de esta idea para entender mejor el fenómeno o la avalancha de noticias falsas que inundan la red. La paradoja de la sobreinformación nos condena a estar menos informados que nunca. ¿Cómo ha afectado el confinamiento a la información engañosa?

Cuando escogí mi trabajo de fin de grado, mi tutora cuestionó el tema: “No estamos seguros de si el coronavirus va a durar”. Era enero, parece casi mentira la tranquilidad con la que lo veíamos llegar. Pasaron dos meses y mi tutora dio luz verde, ya había más que suficiente información para empezar a investigar.

Cuando situaciones de crisis o gran importancia suceden, el número de noticias falsas se dispara. La gente polariza sus opiniones al perder contacto con personas de ideologías diferentes que los obliguen a debatir. Así, su discurso enriquece el debate digital en el que las ideas más dispares son las más compartidas y virales. Para llegar a estas conclusiones, analicé y leí más de 300 noticias falsas. Todas publicadas desde enero hasta abril del 2020. Para más inri, no hablamos de noticias falsas de cualquier tipo, hablamos de las relacionadas con el virus (algo desconocido y nuevo de lo que tenemos poca, pero queremos más, información), publicadas en España y desmentidas por medios verificados y cualificados por la International Fact Checking News (IFCN)  de Poynter. Esta institución, creada por la universidad de Poynter, recopila y desmiente las noticias falsas de la red. En su equipo encontramos medios españoles como EFE o Maldita.es y otros internacionalmente conocidos como el Washington Post o la Agencia AFP. Entre esta red, de más de 140 medios, se desmienten y comparten las noticias falsas más virales de cada país y se clasifican en diferentes categorías para facilitar la búsqueda al lector. Analizando solo las noticias recogidas y verificadas en España, podemos ver los efectos del confinamiento en la red.

Gráfica realizada por Marta Merino a partir de las noticias extraídas de la International Fact Checking Network (IFCN Covid-19 Misinformation – Page 36-12 – Poynter, 2020).

Como podemos observar la tendencia es creciente pasando de las 18 noticias falsas de enero a más de 140 en abril. Si unimos las semanas de confinamiento de marzo y abril alcanzamos la cifra de 192 noticias falsas verificadas, un total que supera las cifras de marzo (167) y abril (149) además de todas las anteriores. Lo que significa que la cifra, publicación y difusión de noticias falsas, durante el primer mes de confinamiento, aumentó. Entre los temas más repetidos y noticias más veces verificadas, destaca la política. A pesar de comenzar tímidamente, poco a poco la política ha ido ocupando más y más titulares falsos que la IFCN ha tenido que desmentir. Habiendo analizado estas desde comienzos de enero hasta finales de abril, podemos confirmar que el tono se va reforzando y volviendo más crítico y acusatorio con el paso de los meses y avance de la situación. Política y salud son los temas principales, medidas de protección, jurisdicción y multas, remedios caseros, declaraciones falsas sobre milagros y doctores, acusaciones políticas sobre privilegios, enfermedad o plagio… Por detrás, las sociales, que tratan desde avistamiento de especies a preguntas de ciberseguridad, vídeos de murciélagos o de pandillas que roban son algunos de los más repetidos. Por último, economía y educación. Las noticias falsas relacionadas con la educación se intensifican en febrero y marzo, pero desaparecen en abril, se trata de bulos que afirman que X colegio o universidad tienen algún caso o van a realizar un aprobado general, por ejemplo. Los bulos económicos se mantienen constantes, sobre todo están relacionados con timos y engaños en la red. La mayoría de los casos son de phishing.

El origen de todas las noticias es digital. Los usuarios envían sus dudas sobre diferente información al Whatsapp o correo de los medios verificadores y estos son desmentidos en el mismo soporte: a través de la web. Muchas de estas noticias son compartidas por más de un medio simultáneamente por lo que no es sencillo conocer su origen real, pero a través de las afirmaciones de los medios de la IFCN he llegado a las siguientes conclusiones: En primer lugar, la mayoría de fake news (76) son audios, cadenas, mensajes o imágenes que se comparten por Whatsapp entre diferentes usuarios. La velocidad de difusión es altísima y hasta hace poco Whatsapp no limitaba el reenvío de mensajes (ahora está limitado a 5). En segundo lugar, se encuentran Facebook (55) y Twitter (45) con porcentajes parecidos y como soporte minoritario las páginas falsas en las que se realizan los pagos (16).

Imagen de Unplash.

A pesar de vernos rodeados por ellas, no debemos dar todo por perdido. La verificación de datos es un campo cada vez más potente dentro de medios y empresas, que ha permitido desarrollar herramientas “caseras” con las que nos podemos manejar. Para empezar con plataformas y páginas web como Newtral, Maldita, EFE Verifica o Lupa y Chequeado en Latinoamérica. De estas, Maldita ofrece una extensión web compatible con Chrome y Firefox que analiza al momento las noticias y desmiente los bulos en tu propio ordenador.

Si nos encontramos con una noticia, que ningún medio ni plataforma ha visto o desmentido antes, también contamos con herramientas gratuitas online para hacerlo nosotros mismos desde casa. Las más desarrolladas son los buscadores de imágenes, que nos permiten comprobar la veracidad de las fotografías. En Google podemos encontrar Google Reverse Image Search, una herramienta que revierte la búsqueda de la imagen y encuentra su origen para descubrir si esta ha sido manipulada, publicada anteriormente en otros artículos o copiada de otro lugar. Para la verificación de videos existe InVid, un plugin disponible para Chrome y Firefox que emplea un montón de recursos para tratar de descifrar vídeos manipulados. Otro plugin de código abierto muy útil es el Fake news debunker, que se puede instalar en Google Chrome. Es una herramienta que permite conocer la fuente original de vídeos e imágenes que se comparten en las redes sociales (Twitter, Facebook y YouTube).

Pero lo más importante es no dejarnos engañar. No debemos olvidar que las fake news aumentan con el aislamiento, buscan provocar una reacción y sentimiento en nosotros, muchas veces están faltas de pruebas o testimonios reales y son más difíciles de frenar que de crear. Sin embargo, contamos con las herramientas suficientes para poder comprobar por nosotros mismos si nos engañan o no. El futuro del periodismo depende de ello y en gran parte se centrará en este campo, en el que, como auguró en 2016 la consultora Gartner en el informe “Predicciones tecnológicas para el 2018”: la creación de contenido falso, impulsado por la inteligencia artificial (IA), superará la capacidad para detectarlo.

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