Salvar vidas con una foto en Instagram

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Colectivo Mentes Inquietas

Por Colectivo Mentes Inquietas.

El asesinato de George Floyd el 25 de mayo de 2020 en el vecindario de Powderhorn, en la ciudad de Minneapolis, desencadenó una oleada de protestas en Estados Unidos y en otros países en contra del racismo institucionalizado y la violencia policial. El 2 de junio de 2020 una iniciativa en redes sociales (#BlackoutTuesday) llamaba a colgar una foto en negro en los perfiles sociales o en las imágenes de Twitter para teñir de negro un espacio digital que no solo quería rendir luto al fallecido, sino también denunciar, (y sobre todo visibilizar) el asesinato de George Floyd, protestando y dando voz al racismo institucional y sistémico que sufre la gente racializada.

Dicho esto, el debate que nos surgió es el siguiente: ¿Es realmente efectiva esta acción? ¿Puede haber activismo político desde las redes sociales? La pregunta quizá es demasiado amplia para el espacio que tenemos, así que la reduciremos a esta: ¿Ayudó subir esa foto en negro el 2 de junio de 2020?

            Esta acción de subir una foto en negro simboliza un parón en las redes sociales como forma de protesta -(los blackouts), muy popular ya en las redes sociales. Esto forma parte del “activismo digital” que visibiliza y da voz a problemáticas existentes en la sociedad. Se podría decir que esta acción contribuye a poner el foco en las discriminaciones y opresiones de las que no somos conscientes las personas que no nos vemos afectadas, llegando incluso a reproducirlas con nuestra forma de habitar el mundo.

Otra ventaja, o argumento a favor, es que el gesto es sencillo, fácil y al alcance de todas las personas. Es la nueva forma de manifestación digital, un espacio donde es más fácil llegar a muchas personas a la vez con un determinado mensaje. No hay más que ver la cantidad de perfiles activistas, que a través de publicaciones por escrito, con fotografías o vídeos en redes sociales, luchan por una justicia social para todos. Así que las redes sociales, en concreto Instagram, podrían ser una nueva y buena forma de activismo y de militancia. Al final, si de lo que trata este activismo/militancia es de crear concienciación, de hacer parar y reflexionar a las personas sobre problemas sociales y políticos, ¿no deberíamos ir donde todo el mundo está?

Sin embargo, y a pesar de los argumentos arriba esgrimidos, también es una acción que presenta algunos contras. El primero es que profundiza en la idea de que los problemas colectivos tienen soluciones individuales. Es común pensar que las acciones individuales son el motor del cambio porque, granito a granito, la gente se puede ir sumando a la acción (poner una foto en negro, no comer carne o cualquier otra) hasta que, a base de contagiar a los círculos más cercanos, la acción tenga una repercusión mundial. Pero ¿no es esto imposible de conseguir?, ¿no ofrece el sistema siempre cierta resistencia por parte de las personas que ostentan los privilegios? Esta teoría aspira a que los cambios individuales se hagan globales, aunque ¿no resulta esto absurdo si cambiamos la acción? ¿Y si dijéramos que la acción individual de no tener esclavos es la forma en que, con el tiempo, nadie tuviera esclavos? ¿No es obvio que hay personas que nunca se van a convencer y que siempre van a defender sus privilegios? La Historia muestra cómo los derechos hay que conseguirlos a costa de un grupo de personas que ostentan una serie de privilegios y que no los querrían ceder.

El segundo contra es que, el eslogan bajo el que muchas personas compartían la foto era el manido “no hay razas”, pero ¿es esto un eslogan que alienta la acción política o que la frena? Estamos convencidos de que nadie de los que subieron la foto quería que hubiese razas. ¿No es obvio que hay un sistema que racializa a la gente y establece el valor de sus vidas en función de esto? ¿No invisibiliza una realidad en la que es necesario poner el foco ya que es motivo de discriminación: el color de la persona? ¿No es obvio cuando lo pensamos con otro aspecto político como “no hay géneros” o “no hay clases”? Aunque el fin sea conseguir una sociedad donde no haya desigualdad entre ambos polos, ¿no acaba de morir justamente una persona en razón de su raza por prejuicios para con ello? ¿La acción antirracista no se frena si decimos que no hay razas? ¿No es justamente la acción antirracista denunciar que de hecho hay gente que está siendo racializada?

El tercer contra que plantea esta acción es el de la dimensión de la solución al conflicto. ¿Puede haber una solución estética a un problema político? ¿No se requiere de acciones organizadas y políticas para modificar un sistema político? ¿Las soluciones estéticas, como postear una foto en Instagram, modifican el racismo institucionalizado? De hecho, ¿no sirve como anestesiante para personas poco politizadas? Si poner una foto en negro en mi red social es una acción legítima, entonces bastará con que haga eso. ¿No está secuestrando esfuerzos de personas poco implicadas que podrían ir a acciones verdaderamente políticas? Además de que las soluciones estéticas son fácilmente apropiables por el sistema. ¿O no hemos visto postear la foto a muchos que sabemos que son racista so que votan a partidos tremendamente racistas?

Llegados a este punto, hemos podido ver la complejidad del tema que hoy tratamos. Por un lado, la acción presenta las ventajas que ya hemos comentado (gran poder de visibilización, una acción fácil y sencilla, etc.), pero, por otro, también presenta algunos contras que podrían señalar que no es una acción tan eficaz como pretende (no alienta a la organización colectiva, da soluciones estéticas a problemas políticos, etc.). ¿Qué crees tú? ¿Pecamos a veces de criticar cualquier acción por no ser perfecta? ¿Son las desventajas mayores que las ventajas? ¿Cuál es tu experiencia con el activismo en redes sociales? ¿Por qué los jóvenes apenas militan y solo se politizan a través de Netflix o Twitter? En fin, ¿qué acción es efectiva para acabar con el racismo?

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