“The Bold Type”: enfocando el feminismo en el siglo XXI

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Por Marta Merino.

Nueva York, una revista, tres amigas y una serie llena de estilo. ¿Te recuerda a algo? Podría enumerarte al menos cien series y películas diferentes, con Sexo en Nueva York a la cabeza o incluso Yo soy Betty, la fea, cambiando el emplazamiento.

Pero la serie de la que hablamos tiene otro nombre The Bold Type (El tipo valiente), y no es casualidad que así sea, ya que uno de sus ingredientes estrella es el feminismo que desprende. Sí, sí, lo sabemos. Hoy día todo el mundo habla mucho del feminismo y no todos entendemos lo mismo por ello, pero aun así esta serie consigue plantear y cuestionar muchas cosas de forma inesperada. A partir de aquí, te recomendamos que veas la serie antes de leer el artículo, ¡tiene spoilers!

The Bold Type

Para ponernos en situación, hablemos del contexto. En la revista Scarlet de moda trabajan tres amigas bajo el mando de Jacqueline Carlyle, una editora jefe bien distinta a Anna Wintour o la diabólica editora Miranda Priestly. Dura, pero no severa; humana, cercana y preocupada por sacar lo mejor de sus empleados. Puede que al comenzar la serie te asuste, pero según vas descubriendo su historia personal y viendo sus actos, caen todos los prejuicios y peros en los que estamos acostumbrados a encasillar a estas mujeres con poder. Bajo su mando, nuestras protagonistas: Kat, Jane y Sutton. Cada cual más diferente a la anterior, y todas con un gran sentimiento de amistad y sororidad.

Kat, The Bold Type

Kat es la jefa de redes sociales más joven de la revista. Procede de una familia acomodada y estudió en una universidad de la Ivy League.

Podrías imaginarla de muchas formas, estoy segura, pero no es para nada como crees. Dentro de sus cualidades más importantes destacaría su fuerza y sentido de la justicia. Es esa amiga que te dice lo que piensa, guste o no, lucha por lo que cree y tiene algo que aportar. En realidad, todas tienen algo que aportar, como todos en esta vida. Tras conocer a una fotógrafa lesbiana musulmana, empieza a cuestionarse no solo su sexualidad, sino también su racialidad. De padre negro y madre blanca, duda a la hora de etiquetarse o no para, finalmente, entender y hacernos entender la cuestión por la que muchos sienten la necesidad de tener etiquetas. Con su novia, descubre nuevos entornos y personas; también nuevas formas de entender una relación abierta y conocerse. Habla con asertividad y no teme a nada ni nadie, y es eso mismo lo que la vuelve exitosa: su transparencia. Desde criticar la censura de los pezones femeninos en redes con una campaña, a luchar por un cambio en los estatutos de la empresa para poder contratar a una chica sin estudios (pero igual o más capaz que cualquier otra). También descubre que el problema de náuseas de las gafas de realidad virtual no está en las mujeres, sino en los fabricantes, que solo toman el cerebro masculino como modelo. No es perfecta, es humana, por lo que sus decisiones y acciones siempre van cargadas de buena intención, y su actitud animaría a cualquiera. La inseguridad también se apodera de ella, y el no saber cómo actuar en su relación y en su ruptura la lleva a fingir primero (como todos hemos hecho alguna vez) a través de las redes, para después darse cuenta de que lo mejor es ser uno mismo, y que estar mal no tiene nada de malo. Es la voz de la gente y eso es una responsabilidad, pero no duda en poner cara a muchas ideas, movimiento a muchas causas e iniciativa para muchos cambios.

Sutton comienza siendo la asistente de una de las redactoras jefas. De Pensilvania, y hecha a sí misma, estudió una carrera que no le gustaba para poder estar fuera de casa y labrarse un futuro mejor.

Sutton, The Bold Type

Eso le permitió llegar a Nueva York y separarse de su (entonces) alcohólica madre, entrar en la revista Scarlet y trabajar en el mundo de la moda. Aunque no directamente hasta que decide lanzarse a ello y luchar por un puesto en el departamento de moda, a pesar de no contar con experiencia ni estudios especializados en ello. Pero se arriesga, aunque le cueste mucho porque “a diferencia de otras ella no tiene red” sobre la que poder caer si fracasa. Su novio, Richard, es un accionista de la junta y trabaja en el departamento legal. Mantienen una relación secreta dado que el estatuto de la empresa prohíbe las relaciones entre trabajadores, hasta que no puede más y le toca decidir: ¿amor o trabajo? El miedo a que la gente piense que no es capaz y que sus logros son regalados consigue hacerla dudar, pero tras enfrentarse a su inseguridad (una buena cantidad de malas “amistades”), y darse cuenta de que si uno no se valora nadie lo va a hacer, decide luchar por las dos. Es más insegura, como todos, pero puede que sea por haber estado siempre sola y luchado sin ayuda. En una ocasión intentan robarle el mérito de una sesión que ella soluciona y calla. Pero, por suerte, Jacqueline se entera y le aconseja que luche por su lugar. Al final eso siempre es lo mejor para todos. ¿Cuántas veces nos habremos dejado pisotear? Le cuesta más confiar, dado que sintió el abandono en vida de su madre a manos del alcohol, y el orgullo a veces le juega peores pasadas, pero aun así se muestra fuerte, leal y auténtica. ¿Acaso no es esa la mejor combinación?

Jane, The Bold Type

Por último, tenemos a Jane, la redactora, que nada más entrar logra conseguir su propio espacio. El caso de Jane me resulta más interesante, dado que se trata de una periodista con muchos prejuicios y problemas personales.

En su primer artículo: “¿Cómo alcanzar el orgasmo?”, el problema radica en cómo escribir de algo que nunca has vivido. Jane es la que se enfrenta a más problemas y situaciones incómodas, teniendo que tratar temas contra los que se posiciona o difíciles de asumir por sus experiencias personales. La revista y Jacqueline la empujan contra sus propios límites y la ayudan a tirar muchos prejuicios que, tanto ella como cualquiera de nosotros, puede tener. Escribe sobre la importancia de las cirugías preventivas de cáncer de mama siendo hija de una víctima del mismo; también se enfrenta a las propias pruebas tras saber que cuenta con el apoyo de sus amigas. Se plantea la maternidad de una forma chocante ante la importancia de tomar cartas ante el asunto, y lucha para que su seguro médico no solo incluya vasectomías, sino que también congelación de óvulos. Armas, copas menstruales con publicidad engañosa, movimientos de empoderamiento, religión… Cada tema es un mundo y ella nos enseña su perspectiva inicial y su evolución. No es fácil encontrar una escopeta bajo la cama de tu compañera de piso (menos aún cuando viviste de cerca uno de los numerosos tiroteos escolares), pero aún más difícil es perder una amistad sin comprender los motivos. Tras triunfar en Scarlet con un artículo sobre las violaciones y la importancia de denunciarlas, en el que Jacqueline la ayuda contando por primera vez su experiencia personal, sale de la revista en busca de una sección más política. Pero entiende que no todos los editores son iguales, y que a diferencia de Jacqueline, que respetaba su estilo, otros editores prefieren ser más provocadores o reivindicativos. Se planta en televisión y sale del guion, luchando por ser fiel a sí misma. Entre tanto, le cuesta dar la oportunidad a la persona que quiere y empieza una relación con otra persona “más segura”, pero que no la llena. El desempleo también ocupa una parte de su vida, y lo muestra crudo y real; sin dinero, ni seguro médico, ni motivación.

Pero el hilo que conecta a todas no es solo su trabajo; también las relaciones que mantienen entre ellas. Jacqueline da voz a todas, las anima, apoya y también critica constructivamente cuando es necesario. Les sigue el paso y se preocupa por sus problemas, inspirándolas a generar un cambio y ser ellas mismas. Jane y Sutton apoyan a Kat cuando sale del armario y la  abrazan cuando le rompen el corazón. Jane y Kat intentan hacerla ver que el amor es uno y se pasa rápido si no lo atrapas. Es un constante ejemplo de sororidad y amistad que se manifiesta en diversas situaciones adaptadas al discurso y vida de las mujeres del siglo xxi. No solo una serie, también una buena forma de aprender, reflexionar y cuestionar. ¿Te han entrado ganas? Aprovecha la cuarentena para conocerlas. ¡Hay 4 temporadas!

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